Hoy he estrenado la camisa. Me gustó su frescura, su color, y cuando la compré me costó mucho decidirme, era demasiado cerrada para mí gusto. El precio me sedujo, estaba súper rebajada.
Y hoy he sabido porqué. Demasiado suelta, a ratos, con el bolso mochila que llevaba el cuello tan cerrado me ahogaba.
Ni corta ni perezosa le he metido la tijera. Ya debí de pensar, al comprarla, cómo podría tunearla sin que el coste del arreglo subiera el precio de la prensa.
Pues he aprovechado el último retal que tenía de esa seda estampada de colores naranjas. Y en una hora, corte y cosido. El remate en un rato, después.

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